Nuestro lazo entre lo humano, la divinidad y la naturaleza (Parte II)

Nuestro lazo entre lo humano, la divinidad y la naturaleza (Parte II)

Nuestros antepasados han creído siempre que la serpiente representa una conexión entre la tierra y la divinidad del universo, desde el imperio azteca ya se veneraba al Dios Quetzalcóatl que significa “serpiente emplumada”.

Hace tiempo las familias rentaban parcelas a la ribera del rio Apulco, se iban lapsos de un mes para preparar la tierra, sembrar y limpiar la milpa de las malezas. Construían pequeñas chozas con horcones de cocuite, con techos de hoja de palma amarrados sobre bambú y cercaban con palos amarrados con ixtle de jonote. Construían pequeños fogones donde las mujeres preparaban la comida, también llevaban a esos lugares algunas cazuelas y utensilios de cocina. Cuando por fin terminaban los trabajos en la milpa se regresaban a sus casas, sin embargo regresaban para limpiar con machete o azadón pero en lapsos más cortos.

Finalmente, la familia regresaba hasta la cosecha para la pizca y desgrane para regresar a casa con costales de maíz. En cierta ocasión una familia conformada por el papá, la mamá y tres hijos regresaron a la pequeña choza para hacer los trabajos de cosecha. La mamá había dejado una cazuela grande volteada boca abajo, mientras la levantaba se percató que una serpiente enorme descansaba sobre su cazuela, por un momento se asustó, pero le llamó a su esposo para que él la llevara a otro lugar.

El esposo fue a ver la serpiente, y le agradeció que mientras ellos no estuvieron en la casa cuidara su lugar de descanso para que nadie les robara sus cosas. Así que tomó una pieza de bambú y le ordenó que se enredara ahí para llevarla a otro lugar en donde pudiera descansar tranquila.

Mientras le hablaba de una manera respetuosa la serpiente obedeció y se subió sobre el bambú, el señor puso la pieza de bambú con la serpiente sobre su cuello y la llevó a otro espacio de la parcela. Los hijos se sorprendieron al ver como su papá retiró del lugar a la serpiente y la forma que le hablaba como a un ser divino mostrándole veneración y respeto.

Pedro E. Huaxin.
Hablante náhuatl.  Integrante del equipo de trabajo de la Red Binacional.

Imagen tomada de: https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/la-serpiente-emplumada-en-teotihuacan

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